Alimentación saludable para la diabetes y la prevención de las implicaciones cardiovasculares

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Se considera que una alimentación saludable consiste en consumir diariamente una cantidad adecuada y variada de alimentos, con el fin de obtener todas las sustancias nutritivas que el cuerpo humano necesita para funcionar bien. En el caso de personas diabéticas, esto es de extraordinaria importancia para contribuir junto con el ejercicio y los medicamentos a mantener normal el azúcar en la sangre y el los tejidos con el fin de prevenir enfermedades crónicas en los vasos arteriales pequeños, medianos y gruesos.

En el primer caso se engruesan por depósitos de proteínas y azúcares, fenómenos conocido como Glicación Proteica que altera la función de los capilares y en consecuencia se enferman los órganos.

En los ojos se produce retinopatía diabética que puede terminar en ceguera. en los riñones daña a los glomérulos encargados de la filtración de la sangre para la formación de la orina hasta la insuficiencia renal.

En el corazón contribuye a enfermar los vasos que alimentan las fibras musculares, disminuyendo la capacidad de contratación hasta la falla y en conjunto con la elevación del colesterol, secundaria también a la mala alimentación, dan lugar con el paso de los años, al proceso de ateroesclerosis o endurecimiento de las arterias, incluso hasta producir el Infarto al Miocardio.

Lo mismo sucede con las arterias del cerebro donde se producen derrames con parálisis de los miembros inferiores. Las complicaciones relatadas son más graves cuando a la elevación de las grasas circulantes en la sangre, colesterol y triglicéridos se suman el daño de los vasos de pequeño calibre y el proceso de daño vascular adquiere mayor gravedad, afectando todo el cuerpo. En la práctica se entremezclan la obesidad, la diabetes, las alteraciones de lípidos o grasas, la presión alta y la falta de ejercicio físico. Es fácil deducir las consecuencias: el árbol arterial del organismo se enferma seriamente.

La alimentación saludable que promueven en el blog de http://dietaparadiabeticos.org, le permite al diabético disminuir la gravedad de estas situaciones y complicaciones vasculares e incluso evitarlas. Para ello debe seguir un Plan Nutricional que se conoce como Dieta para el Diabético, que no debe entenderse como “pasar hambre o morir de hambre” sino comer bien, cumpliendo durante toda la vida con las recomendaciones del médico y del nutricionista.

Cada persona requiere que estos profesionales le individualicen lo que debe comer, tomando en cuenta su peso corporal ideal, la actividad física incluyendo los deportes, la edad, el sexo, la cantidad de trabajo diario y las situaciones especiales como crecimiento en los niños y jóvenes, el embarazo en las mujeres y la edad senil, obteniendo siempre la colaboración de sus familiares inmediatos.

Las siguientes recomendaciones son válidas para todas las personas con diabetes:

– Consumir frutas frescas todos los días, pues además de satisfacer el apetito, son ricas en vitaminas, minerales y fibra que ayuda a la digestión de los alimentos.

– Comer diariamente vegetales, como espinaca, mostaza, zanahoria, brócoli, ayote sazón, tomate.

– Comer frecuentemente frijoles, arroz, maíz, lentejas o garbanzos que contienen fibra de excelente calidad.

– Comer diariamente queso, yogurt, tomar leche con calcio para prevenir enfermedades de los huesos.

– Consumir frecuentemente alimentos ricos en hierro para evitar la anemia, como son las carnes rojas, la yema del huevo y las hojas de color verde oscuro.

– Cocinar los alimentos con poca grasa, de preferencia aceites vegetales como el oliva y otros del mercado, leyendo la etiqueta del envase para asegurarse que no contienen ácidos grasos trans que son dañinos. Evitar la manteca de cerdo.

– Comer pescado de una a tres veces por semana porque es muy saludable.

– Dismunuir la cantidad de productos azucarados, dulces, confites y particularmente el azúcar utilizado para endulzar bebidas, que puede ser sustituido por edulcorantes artificiales como sacarina y otros, según el gusto personal.

– Tomar diariamente de 6 a 8 vasos de agua

– Evitar el exceso de sal en todos los alimentos

– Comer una cantidad reducida de pan o sustituirlo por 2 o 3 tortillas pequeñas.

– Practicar deporte al menos 3 veces por semana. Es muy importante para la salud física y mental. El ejercicio físico da la fuerza suficiente para trabajar, dormir bien y reparadoramente. Caminar, subir escaleras y realizar tareas domésticas son formas eficaces de hacer ejercicio que no requieren aparatos especiales. Correr y trotar son opciones que dependen del buen estado físico, muscular, esquelético y cardiopulmonar.

– Los productos de origen animal son fuentes ricas en grasas y colesterol, por lo que deben consumirse en cantidades moderadas para no favorecer el daño de las arterias.

– En general no es necesario ingerir suplementos alimenticios de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales que se venden en polvo para disolver en agua o en leche o bien enlatados, listos para beber.

– Suplementos de calcio, hierro, otros minerales y vitaminas se pueden incluir en la alimentación diaria, sólo por indicación médica.

– Las comidas chatarra no deben incluirse habitual o transitoriamente en la alimentación diaria, tanto por su alto aporte de calorías y grasas como por el trastorno que producen en los buenos hábitos de alimentación y modos de apetito. Esto es particularmente importante en la infancia y la juventud para evitar la obesidad con sus consecuencias como la Diabetes Mellitus, la presión alta y las grasas elevadas que también contribuyen en forma importante a formar este conjunto de enfermedades, consecuencia del mal comer y en exceso.

¿Y Cuál es el mejor plan nutricional?

El que complemente el tratamiento de enfermedades específicas como la Diabetes Mellitus, la obesidad, la hipertensión arterial, la elevación de los lípidos, la gota, la anemia por carencia de hierro o ácido cólico, el bocio por carencia de yodo, el esprue tropical, el escorbuto por deficiencia de vitamina C, etc.

Prevenir es más sano y de buenos seres humanos. Finalmente, observar una alimentación saludable es una responsabilidad de toda la familia.

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