La inflamación puede ser vista como algo positivo o como una consecuencia negativa para nuestra salud. Cuando esta es aguda puede traer beneficios, ya que colabora con el sistema inmunitario para combatir invasores dañinos, infecciones y lesiones. En cambio, si la inflamación se vuelve crónica, puede contribuir a diversas afecciones, como artritis, diabetes, cáncer o enfermedades cardíacas, entre otras.

A continuación, ponemos a tu alcance toda la información acerca de los signos de inflamación y los métodos más prácticos para ayudar a reducirla en el organismo.

¿Qué causa la inflamación?

La respuesta inflamatoria depende de la naturaleza del desencadenante inicial y de dónde se produce en el cuerpo. Sin embargo, el mismo proceso se sigue independientemente de dónde se produzca la inflamación:

  • Se reconoce el estímulo o la circunstancia perjudicial.
  • Se activan diversas vías inflamatorias.
  • Se liberan marcadores inflamatorios.
  • Se reclutan células inflamatorias.

Como resultado, una lesión aguda puede causar calor, dolor, enrojecimiento e hinchazón, pero a menudo se resuelve en poco tiempo una vez que el tejido cicatriza. Cuando la respuesta inflamatoria se activa constantemente (inflamación crónica), puede provocar una inflamación leve en todo el cuerpo, causando daño tisular en lugar de curación.

Desafortunadamente, uno de los primeros signos de la inflamación sistémica crónica suele ser el desarrollo de una enfermedad inflamatoria.

  • Signos sistémicos de inflamación

Se estima que más del 50% de las muertes en el mundo actual se pueden atribuir a una enfermedad inflamatoria. Además de la artritis, la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardíacas, la inflamación contribuye a trastornos autoinmunes, enfermedad renal crónica, enfermedad del hígado graso no alcohólico, enfermedades neurodegenerativas y accidentes cerebrovasculares.

Las personas pueden experimentar signos y síntomas de inflamación crónica mucho antes del desarrollo de la enfermedad. Estos signos y síntomas comunes incluyen:

  • Dolor corporal, artralgia, mialgia.
  • Fatiga crónica e insomnio.
  • Depresión, ansiedad y trastornos del estado de ánimo.
  • Infecciones frecuentes.
  • Molestias gastrointestinales como reflujo ácido, estreñimiento y diarrea.
  • Pérdida o aumento de peso.
  • Signos de inflamación intestinal

En este caso, hablamos principalmente del desarrollo de la enfermedad inflamatoria intestinal. Cuando hay un desequilibrio en la microbiota intestinal (disbiosis), el sistema inmunitario se activa, lo que aumenta la permeabilidad intestinal (síndrome del intestino permeable) y, con el tiempo, puede provocar inflamación intestinal.

Algunos de los mismos factores que aumentan los signos sistémicos de inflamación también aumentan la inflamación intestinal, estos incluyen:

  • Uso de antibióticos.
  • Estreses ambientales como la contaminación.
  • Falta de actividad física.
  • Mala alimentación.
  • Estrés psicológico.
  • Trastornos del sueño.

Cómo reducir la inflamación en el cuerpo

En primer lugar, es muy importante seguir una dieta antiinflamatoria, dormir lo suficiente y practicar técnicas de manejo del estrés. Esto ayudará a reducir los signos de inflamación en el cuerpo. Asimismo, la suplementación puede desempeñar un papel clave.

  • Dieta saludable

Debes saber que algunos alimentos que son comunes en nuestra dieta están asociados con un aumento de los marcadores inflamatorios, por ejemplo: carnes rojas y procesadas, bebidas y postres azucarados, alimentos fritos y granos refinados.9 Por lo tanto, para ayudar a combatir la inflamación debes seguir una dieta antiinflamatoria, que priorice alimentos vegetales ricos en nutrientes como verduras, frutas, legumbres, frutos secos y semillas. Las investigaciones demuestran que la dieta antiinflamatoria también puede intervenir en la reducción de los factores de riesgo cardiometabólicos.

  • Descanso nocturno

Las investigaciones demuestran que la falta de sueño y los hábitos de sueño irregulares pueden contribuir al aumento de los niveles de inflamación.5,8 Por lo tanto, cuida tu salud con un sueño reparador que, para un adulto medio, se traduce en dormir de 7 a 9 horas cada noche.

  • Control del estrés

Por otra parte, las últimas investigaciones demuestran que el estrés puede activar una respuesta inflamatoria en el cuerpo. De hecho, durante períodos de estrés, el cuerpo libera hormonas como el cortisol, que destaca por sus propiedades inmunosupresoras y antiinflamatorias. Debes controlar tus niveles de estrés manteniéndote activo, rodeado de tus seres queridos, pasando tiempo en la naturaleza, practicando meditación o buscando ayuda profesional en caso de que sea necesario.

Los mejores suplementos antiinflamatorios

En el mercado de la suplementación, y en tu herbolario de confianza, puedes encontrar una serie de hierbas medicinales que aportan importantes nutrientes antiinflamatorios. Estos ingredientes naturales han sido respaldados por una sólida evidencia científica y los vamos a analizar a continuación. Se trata de los mejores suplementos para la inflamación:

1 – Cúrcuma

La curcumina presente en la cúrcuma es un excelente punto de partida por su efecto antiinflamatorio, ya que existe una amplia investigación al respecto. Además de demostrar una potente actividad antioxidante y anticancerígena, la curcumina puede inhibir las vías de señalización inflamatoria como el NF-κB y la producción de citocinas proinflamatorias como el TNF-α y la IL-1β.18 Además, respecto al dolor inflamatorio, varios estudios han demostrado la eficacia de la curcumina para reducir el dolor y la rigidez asociados con la osteoartritis.

2 – Ácidos grasos omega-3

Estos también destacan por sus beneficios cardiovasculares, y uno de los mecanismos son sus propiedades antiinflamatorias. Según una revisión, los ácidos grasos omega-3 redujeron los biomarcadores inflamatorios en personas con enfermedades cardiovasculares o diabetes.

3 – Jengibre

Esta hierba antiinflamatoria actúa de forma similar a la curcumina, contrarrestando la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) e inhibiendo las citocinas proinflamatorias TNF-alfa, IL-1 beta y la proteína C reactiva (PCR).16  Varios ensayos controlados aleatorios han demostrado que el jengibre en polvo puede reducir la inflamación y el dolor asociados con la artrosis.

4 – Resveratrol

Se trata de un compuesto bioactivo presente en plantas como la uva, la manzana y la frambuesa, que puede mejorar los marcadores inflamatorios al reducir significativamente el TNF-alfa y la PCR. Su acción antiinflamatoria también influye positivamente en el cerebro. Diversos estudios demuestran que el resveratrol puede ofrecer efectos neuroprotectores y mejorar la ansiedad, la depresión, el aprendizaje y la memoria.

5 – Vitaminas C y D

Estas vitaminas pueden servir de ayuda a la hora de prevenir la inflamación sistémica leve. Ambas son antioxidantes e influyen positivamente en los marcadores de inflamación. Concretamente, un ensayo controlado aleatorizado reveló que la vitamina C redujo tanto la PCR de alta sensibilidad como la IL-6 en pacientes con hipertensión y diabetes tipo 2. En cuanto a la vitamina D, sus niveles bajos se han asociado con un aumento de los niveles de marcadores inflamatorios, incluida la PCR.

Conclusión

En general, es recomendable incluir los agentes antiinflamatorios mencionados en tu dieta. Esto permitirá que puedas seguir un estilo de vida antiinflamatorio y saludable, ideal para prevenir e incluso revertir la inflamación sistémica.

Antes de realizar cambios en tu dieta y estilo de vida es preferible que acudas a un profesional de la salud para que te pueda asesorar de manera personal.

Referencias

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