Cómo cuidar la tarima de exterior

Las tarimas de exterior son perfectas para viviendas en las que hay una piscina, como un camino para llegar hasta ella. También se usan para crear solariums alrededor de la misma o para construir bonitos cenadores o porches.

Son elegantes, muy funcionales y bonitas y le dan un gran valor a la vivienda además de que van a disfrutarlas toda la familia. Por eso, si estás pensando en instalarla no podemos menos que animarte a hacerlo. Pero es importante que conozcas los dos tipos de tarima de exterior más frecuentes y los cuidados básicos que necesitan para verse siempre impecables.

Tarimas de madera natural

Las tarimas de madera natural pueden ser de muchos tipos. Algunas maderas son mucho más resistentes que otras al sol y a la humedad, por ejemplo la madera de teca, empleada frecuentemente en los barcos. Dependiendo del uso que se le de a las tarimas y de si les da o no el sol o el agua con cloro de la piscina, puede ser conveniente tratarlas todos los años o se puede alargar el tratamiento y hacerlo de cada dos.

El fabricante nos indicará qué es lo más indicado en cada caso y también qué tipo de tratamiento aplicar. También puede ser necesario cambiar tablas que se hayan podrido por la acción de la humedad. Cada cierto tiempo, puede ser necesario el barnizar toda la tarima, lo que supone un pequeño gasto adicional, pero que siempre merece la pena porque queda como nueva.

Tarimas de madera sintética

La madera sintética necesita muchos menos cuidados que la madera natural. Cierto es que no es tan bonita como la natural, pero también lo es que cada vez mejoran más su aspecto y sus prestaciones para que tanto visualmente como al tacto se asemejen más y más.

Uno de los problemas de la madera sintética es que tiende a calentarse mucho con el sol, por lo que si tu intención es caminar descalzo por ella es bueno que antes se enfríe con una manguera. Así, se evitarán accidentes sobre todo si hay niños.

Estas tarimas no necesitan ser barnizadas ni tratadas, pero sí se deben revisar para ver si alguna de las tablas están dañadas y cambiarlas por otras. No es frecuente que esto ocurra pero a veces pueden estropearse debido al roce de un mueble o a cualquier otro pequeño accidente doméstico.

 

 

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